Seminario del Campo Freudiano - Sección La Plata de la EOL

Seminario de Lectura de Jacques Lacan- Clase 10

Clase 10 – 23 de agosto de 2023

Reseña por Julieta Eliggi

Ramiro Tejo, invitado para esta ocasión, abordó las clases XVIII y XIX del Seminario. Lacan inicia la primera de éstas con una referencia vinculada a cómo el descubrimiento del inconsciente abre vías y posibilidades, pero también cómo la experiencia analítica demuestra los límites en relación a todo intento de normativización terapéutica.

Retomó “Análisis terminable e interminable para decir que lo que allí Freud indica es la proyección al infinito de la finalidad de un análisis, vinculado a un elemento irreductible para el hombre y la mujer en el Complejo de Castración. Para la mujer el penisneid y para el hombre el rechazo a la pasividad frente a otro hombre. Es la famosa roca de base de la castración. Este irreductible es un elemento que Lacan va a buscar al texto freudiano, convirtiéndolo en un pivote, un hilo, que irá adquiriendo diferentes nombres a lo largo de su enseñanza. Lo que se subrayó es el esfuerzo permanente de Lacan por sostener estadimensión delo ineliminable,que a esta altura le permitirá diferenciar al deseo inconsciente del registro del sentido, como así también del de la demanda y la necesidad. La operatoria de Lacan es servirse de la lógica del significante para dar cuenta de este irreductible. Si Freud lo ubica en esta relación fundamental con el falo, Lacan también se va a servir del falo pero despegándose de lo imaginario para localizarlo como significante del deseo, como un significante diferente sobre el que cae la barra y los sustitutos -máscaras- que vehiculizan el deseo y las identificaciones.

Tenemos una primera articulación de tres términos: deseo inconsciente, irreductible, falo como significante del deseo. Las consecuencias que se desprenden de esto son las que nos diferencian de toda pretensión de normativización terapéutica, si entendemos por ello toda dirección de la cura que se oriente hacia la búsqueda de un significante común, como pueden serlo un Ideal o una insignia.

Lacan precisa que Freud puso el punto de partida en el deseo. Nos dice que tanto en el síntoma como en el sueño se trata del deseo y queel deseo está vinculado a una apariencia, que va a denominar la máscara, término que anticipa lo que posteriormente será la dimensión del semblante. Hay un revestimiento del deseo bajo la forma de la máscara, algo que muestra y oculta, que muestra lo que no es. En el síntoma, además, eso que reviste adquiere una forma problemática, en este sentido se lo puede definir como una “satisfacción al revés”.

Se extraen del texto algunas puntualizaciones dadas por Lacan sobre el deseo.

  • El deseo se manifiesta en la conciencia de forma paradójica; cuando se desea se goza de un deseo que no es lo que se desea.
  • El deseo humano no se agota en una relación pura y simple con el objeto que satisface.
  • El deseo se presenta en la experiencia con un carácter vagabundo, huidizo, insaciable, que elude la ilusoria afirmación de síntesis del Yo.
  • El deseo humano se presenta como profundamente ligado a la relación con el Otro.

Lacan plantea que en el abordaje inaugural del deseo inconsciente, lo que Freud trataba era de aprehender lo que hay detrás de una máscara. Realiza algunas críticas al modo interpretativo del deseo inconsciente por parte de Freud. Toma como ejemplos el caso Dora y el de la Joven Homosexual en donde las interpretaciones se presentan con un carácter demasiado directivo, casi forzado y a la vez precipitado, que en efecto dice Lacan “da su pleno valor al término interpretación errada”. Va a llamarlas interpretaciones-veredicto, en las que lo que se propone se da como verdadero. Nos invita a pensar que en Freud la interpretación apunta a la detección de una x detrás de la máscara y su consecuente traducción.

Lo que Lacan intenta ubicar es que hay un subproducto que es el deseo, y que es algo que cae de la significación. Pone el acento ahí, más allá del valor de verdad del síntoma. El síntoma encierra un acto de significación pero algo queda por fuera de eso. En este sentido, lo que sostiene o hace posible el análisis es sostener esa x, esto que se va delineando como huidizo, incurable, por fuera del registro del sentido.

Va a priorizar la noción de deseo por sobre la del sentido, “versión debilitada de lo que está en juego”. Es lo que nos mantendrá a salvo de la tendencia y trampa de inducir al sujeto a la idea de que puede encontrar una solución última a su condición. Por el contrario se trata de conservar ese irreductible, preservar la x, porque cualquier significante es insuficiente para ocupar ese lugar. Hay un significante que es el del deseo pero es el que falta, por eso el analista no debería ofrecer ningún sentido ni otro significante.

El síntoma se presenta bajo una máscara, bajo una forma paradójica. La paradoja (paradoxa), es la noción que guía el armado de la clase, definida como “lo contrario a la opinión recibida y común”. Al pensar en esta forma paradójica que reviste el síntoma, se vuelve necesario resaltar la dimensión clínica en la que la máscara del síntoma puede alojar el sí y el no de forma simultánea, sin regirse por el principio de no contradicción. Es decir: quiero y no quiero, voy pero me quedo, digo pero no digo. Diferenciarse de esta vía de normativización es la que justamente permite alojar esta dimensión paradójica del síntoma y lo que le va a servir a Lacan para leer de forma crítica algunas interpretaciones freudianas.

Ramiro propuso que la posición del analista debe ser dócil a la forma paradojal en la que se presenta el deseo, el analista debe poder sostener las paradojas. Para dar cuenta de esto retomó un caso de su práctica, el de una joven que consultaba haciéndose representar bajo un significante que ella nombraba “inseguridad”, que revestía casi toda su relación con las cosas. Se le hacía imposible asumir un querer algo, esto no le impedía hacer pero bajo la condición de algo que se recortó en el análisis que es que a nivel del querer sólo podía decir si y no. Junto a esto transitaba toda una problemática en relación a la alimentación y una serie de acting outs, fundamentalmente dirigidos a una madre que no podía quitarle los ojos de encima y ofrecerle toda una serie de soluciones (objetos, presencia); que sin embargo no alcanzaban para apaciguar el malestar en el que se encontraba, muchas veces “mal pero bien”/“bien pero mal”. Un primer intento del analista había sido ir en busca de algo que, bajo la forma positiva, la represente en el deseo, pero el sí y el no se imponían, no sin angustia para ella. El efecto de un control fue fundamental: apuntó a no objetar el sí y el no. Podríamos decir a la luz de esta clase: sostener la x como condición del sujeto, no reducir la paradoja del síntoma a uno de sus términos. Este movimiento tuvo un efecto apaciguador. Se trataba entonces de preservar la forma que ella había encontrado de habitar algo de su deseo, esa máscara, que por otra parte no tenía el efecto de inhibirla.

Lacan aquí toma el ejemplo del caso de Elizabeth Von R, para mostrar cómo el síntoma aparece de manera cerrada y va puntualizando las distintas interpretaciones de Freud. Lo que extrae como rasgo a tener en cuenta no es la reducción del síntoma a uno de los elementos, aquellos que van apareciendo en las asociaciones; sino que lo importante es el interés que se toma el sujeto en una situación de deseo. Frente a lo que se presenta como contradictorio o paradójico, lo que retiene Lacan es una relación al deseo, una posición del sujeto frente al deseo. Lacan dice que allí Freud cometió el error de verse arrastrado por las necesidades del lenguaje, como si dijéramos que no soportaba mucho esta latencia propia del significado, orientando al sujeto de forma prematura, implicándolo de una manera demasiado definida en esa situación de deseo.

El síntoma va en el sentido del reconocimiento del deseo, “pero sólo se manifiesta mediante la creación de lo que hemos llamado la máscara, que es algo cerrado”. Este reconocimiento del deseo es un reconocimiento por parte de nadie, no se refiere a nadie. Siguiendo esta pista que articula el síntoma a un deseo que se quiere hacer reconocer, Lacan nos advierte que “interpretando, nombrando algo, siempre hacemos más de lo que creemos hacer”. Utiliza la palabra homologar para dar cuenta de un modo de intervenir en el que “identificamos lo mismo con lo mismo, sustituimos por algún personaje a ese nadie a quien va dirigido al síntoma”. Podría pensarse que aquí Lacan realiza una crítica al modo de pensar la interpretación en términos de re-traducción. Así dice “desconocemos siempre hasta cierto punto el deseo que quiere hacerse reconocer, porque le asignamos su objeto cuando no se trata de un objeto –el deseo es deseo de aquella falta que, en el Otro, designa otro deseo”. La crítica que hace es intentar interpretar con otras máscaras, ponerle otras máscaras a ese deseo. Conservar la x como decíamos, ya que esa x apunta más al deseo del Otro, a la falta del Otro. De este modo ubica los lazos internos del síntoma con el deseo del Otro, que está en relación con este costado cerrado, vía que va hacia el Otro pero no hacia los significantes sino hacia la x misma.

Ramiro planteó que lo que Lacan intenta formular acá es algo relativo a la posición del analista, en términos de sostener la división del sujeto. Cuanto más se tapone algo en relación al significante, hay como una especie de cerrazón en relación a esa x. La condición para la transferencia tal vez sea sostener la dimensión de esta x.

Lacan identifica el falo con un significante. Este es el significante que falta, el que cae incesantemente debajo de la barra. La marca significante del deseo se traduce en la metonimia que no logra encontrar esa otra cosa. Es el significante que falta en el Otro, que el sujeto identifica con la x del deseo del Otro. Por encima de la barra se encuentran los sustitutos, la dimensión imaginario del falo, todo aquello que viene al lugar de este significante que no está. En línea con esto, se destaca la famosa afirmación de Lacan: “que el deseo no sea articulable, no es razón para que no esté articulado”. Nuevamente una definición paradójica, que nos ayuda a pensar cómo se enlazan estas dimensiones heterogéneas del deseo y la palabra.

Lacan considera a la distinción entre el deseo y la demanda, como algo esencial para la conducción del análisis. Si no se la establece, éste se desliza hacia una especulación práctica basada en los términos de frustración y gratificación, verdadera desviación de su vía. Propone lo que llama una Spaltung, entre el deseo y la demanda, que retoma del texto freudiano La escisión del yo en el proceso defensivo. La crítica a los postfreudianos es porque olvidan esa Spaltung y hacen articular al deseo, en la vía de la frustración-gratificación.

Agenda

JULIO

Miércoles 03

– 15.30hs Seminario de Casos I
– 17.00hs Seminario Clínico
– 18.30hs Seminario Introductorio

Sábado 06

– 10.00hs Seminario de Casos III
– 11.30hs Taller de Escritura

Miércoles 10

– 17.00hs Seminario de Lectura de Lacan
– 18.30hs Seminario de Lectura de Miller

Sábado 13

– No hay clases.

– VACACIONES DE INVIERNO –
Sábado 27

– 11.30 Seminario Avanzado

Miércoles 31

– Es 5° miércoles, no hay clases.